"En esta época, como en todas las épocas pasadas y en todas las que vendrán, la necesidad más grande que existe en el mundo es el tener una fe activa y sincera en las enseñanzas básicas de Jesús de Nazaret, el Hijo viviente del Dios viviente. Creo firmemente que si nosotros, individualmente, así como las familias, las comunidades y las naciones, al igual que el apóstol Pedro, pudiéramos mantener la vista fija en Jesús, también seríamos capaces de caminar triunfantes sobre las gigantescas olas de la incredulidad y permanecer inmutables ante los crecientes vientos de la duda. Pero si apartamos los ojos de Aquel en quien debemos creer -como es tan fácil que nos suceda en medio de las tentaciones del mundo-, y fijamos la mirada en el poder y la furia de los elementos destructivos y horribles que nos rodean, en lugar de prestarle atención a Él, que puede ayudarnos y salvarnos, inevitablemente nos hundiremos en un mar de conflictos, sufrimientos y desesperanza. En los momentos en que sintamos que las inundaciones amenazan ahogarnos y que lo profundo del océano está a punto de tragar nuestra frágil embarcación llamada fe, ruego que tengamos siempre la disposición de escuchar, entre la tormenta y la oscuridad, las dulces palabras del Salvador del mundo: ".¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!" (Pte. Howard W. Hunter, Liahona abril 2002, pág. 24) |
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martes, 29 de marzo de 2011
Fe - Activa y sincera
martes, 8 de marzo de 2011
Fe - Un faro
| "En medio de la confusión de nuestra época, los conflictos de conciencia y el tumulto del diario vivir, la fe firme se convierte en un ancla para nuestra vida. Al acudir a nuestro Padre Celestial por medio de la oración personal y familiar, tanto nosotros como nuestros seres queridos lograremos lo que el gran estadista inglés, William E. Gladstone, describió como la mayor necesidad del mundo: "Una fe firme en un Dios personal". Esa clase de fe iluminará nuestro camino como si fuera el faro del Señor. Cuando tengan una fe firme en el Dios viviente, cuando sus hechos sean fiel reflejo de sus convicciones, tendrán la fortaleza que procede de la unión de las virtudes externas con las internas, las cuales se combinan para proporcionarles un conducto seguro a través de los encrespados mares. Dondequiera que nos encontremos, nuestro Padre Celestial puede oír y contestar la oración que se ofrece con fe." (Pte. Thomas S. Monson, Liahona mayo 2001, pág. 6) |
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