miércoles, 8 de mayo de 2013
La Iglesia tiene un clero pagado?
martes, 27 de septiembre de 2011
Adversidad - Nos purifica
"En el dolor, la angustia y los heroicos esfuerzos de la vida, pasamos por el fuego purificador, y aquellas insignificancias de nuestra vida pueden derretirse como la escoria y hacer que nuestra fe brille intacta y fuerte. De esta manera, la imagen divina puede reflejarse desde el alma. Es parte del precio purificador que se requiere de algunos para que puedan llegar a conocer a Dios. En las angustias de la vida, parece ser que escuchamos mejor los ligeros y santos susurros del Divino Pastor. A la vida de cada persona llegan los días de dolor, desesperación, adversidad y golpes. Parece que hay angustia, dolor y desilusiones de sobra para todos, incluso para aquellos que con la mayor sinceridad buscan hacer lo justo y permanecer fieles. Los aguijones que punzan, que se clavan en la carne, que hieren, a menudo cambian vidas que parecen desprovistas de significado y esperanza. Ese cambio llega a través de un proceso de refinamiento que a veces parece cruel y duro. De esta manera el alma puede llegar a ser como suave arcilla en las manos del Maestro para modelar vidas de fe, utilidad, belleza y fortaleza. A algunos, el fuego purificador les hace perder la creencia y la fe en Dios, pero aquellos que poseen una perspectiva eterna comprenden que tal purificación es parte del proceso de perfeccionamiento."
(Pte. James E. Faust, Liahona febrero 2006, pág.4)
martes, 29 de marzo de 2011
Ley de Sacrificio - Nos santifica
| "No olvidemos al Señor en nuestro día de prosperidad, sino mantengamos el espíritu de la ley de sacrificio y démosle siempre gracias por lo que tenemos, aunque no sea tanto como lo que tienen algunas otras personas. El sacrificio que el Señor nos pide es que nos despojemos por completo del "hombre natural" y de toda impiedad con él asociada. Cuando nos entreguemos por completo al Señor, Él llevará a cabo un cambio poderoso en nosotros, y nos convertiremos en personas nuevas, justificadas, santificadas y nacidas de nuevo con Su imagen en nuestros rostros. Como sucede siempre, nuestro Señor y Salvador manifestó el ejemplo supremo de sacrificio. Su misión divina culminó cuando entregó Su vida a cambio de nuestra redención. A través de Su sacrificio personal, nos proporciona una vía para que se nos perdonen nuestros pecados y regresemos a la presencia de nuestro Padre. Si algo temo es que el principio del sacrificio esté perdiendo importancia para nosotros, pues se trata de una ley de Dios y tenemos la obligación de comprenderla y practicarla. Si el ser miembro de esta Iglesia se torna algo demasiado fácil, los testimonios se volverán superficiales y las raíces de los mismos no profundizarán en el suelo de la fe, como sí sucedió con nuestros antepasados pioneros. Ruego que Dios nos conceda a cada uno de nosotros un entendimiento de la ley de sacrificio y la convicción de su necesidad hoy día. Es de vital importancia que entendamos esa ley y la vivamos." (Elder M. Russell Ballard, Liahona marzo 2002, pág. 20) |
martes, 28 de septiembre de 2010
Tiempo - No perderlo
| "Hay peligro en la frase "algún día" cuando en realidad significa "hoy no". "Algún día me arrepentiré". "Algún día lo perdonaré". "Algún día hablaré con mi amigo acerca de la Iglesia". "Algún día comenzaré a pagar el diezmo". "Algún día regresaré al templo". "Algún día.". En las Escrituras está claro el peligro de postergar. Esto es, que podríamos descubrir que se nos ha acabado el tiempo. Dios, quien nos da cada día como un tesoro, requerirá que le rindamos cuentas. Nosotros lloraremos y Él llorará, si hemos tenido la intención de arrepentirnos y de servirle en los mañanas que nunca llegaron o en los ayeres con los que hemos soñado, cuando ya ha pasado la oportunidad de actuar. El "hoy" es un don preciado de Dios. El pensamiento "Algún día lo haré" puede robarnos las oportunidades que nos da el tiempo y las bendiciones de la eternidad." (Pte. Henry B. Eyring, Liahona mayo 2007, pág. 89) |
lunes, 14 de junio de 2010
No perder El Tiempo
Tiempo - No perderlo |
| "Hay peligro en la frase "algún día" cuando en realidad significa "hoy no". "Algún día me arrepentiré". "Algún día lo perdonaré". "Algún día hablaré con mi amigo acerca de la Iglesia". "Algún día comenzaré a pagar el diezmo". "Algún día regresaré al templo". "Algún día.". En las Escrituras está claro el peligro de postergar. Esto es, que podríamos descubrir que se nos ha acabado el tiempo. Dios, quien nos da cada día como un tesoro, requerirá que le rindamos cuentas. Nosotros lloraremos y Él llorará, si hemos tenido la intención de arrepentirnos y de servirle en los mañanas que nunca llegaron o en los ayeres con los que hemos soñado, cuando ya ha pasado la oportunidad de actuar. El "hoy" es un don preciado de Dios. El pensamiento "Algún día lo haré" puede robarnos las oportunidades que nos da el tiempo y las bendiciones de la eternidad." |



