domingo, 19 de diciembre de 2010

El nacimiento de Nuestro Salvador (CCB)

Capítulo 1

Cristo nace de María — Ella concibe por el poder del Espíritu Santo — A nuestro Señor se le da el nombre de Jesús.
 1a Libro de la genealogía de bJesucristo, hijo de cDavid, hijo de dAbraham: 

 2Abraham engendró a aIsaac, e Isaac engendró a bJacob, y Jacob engendró a cJudá y a sus hermanos. 

 3Y Judá engendró, de Tamar, a aFares y a Zara, y Fares engendró a Esrom, y Esrom engendró a Aram.
 4Y Aram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a aNaasón, y Naasón engendró a Salmón.  
  
 5Y Salmón engendró, de Rahab, a Booz, y Booz engendró, de aRut, a Obed, y Obed engendró a bIsaí.

 6E Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró, de la que fue aesposa de Urías, a bSalomón.  

 7Y Salomón engendró a Roboam, y Roboam engendró a Abías, y Abías engendró a Asa.
 8Y Asa engendró a Josafat, y Josafat engendró a Joram, y Joram engendró a Uzías.  

 9Y Uzías engendró a Jotam, y Jotam engendró a Acaz, y Acaz engendró a Ezequías.  
  
 10Y Ezequías engendró a Manasés, y Manasés engendró a Amón, y Amón engendró a Josías.
 11Y Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la adeportación a Babilonia.
 12Y después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel engendró a aZorobabel.
 13Y Zorobabel engendró a Abiud, y Abiud engendró a Eliaquim, y Eliaquim engendró a Azor.
 14Y Azor engendró a Sadoc, y Sadoc engendró a Aquim, y Aquim engendró a Eliud.
 15Y Eliud engendró a Eleazar, y Eleazar engendró a Matán, y Matán engendró a Jacob.
 16Y Jacob engendró a aJosé, marido de bMaría, de quien nació cJesús, el que es llamado el dCristo.
 17De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

 18aY el bnacimiento de Jesucristo fue así: Estando María, su madre, cdesposada con José, antes que se unieran, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

 19Y José, su desposado, como era justo y no quería ainfamarla, bquiso dejarla secretamente.

 20Y pensando él en esto, he aquí un aángel del Señor se le apareció en bsueños y le dijo: José, hijo de 
David, no temas recibir a María, tu desposada, porque lo que en ella es engendrado, del cEspíritu Santo es.
 21Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre a Jesús , porque él bsalvará a su pueblo de sus pecados.

 22Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que había hablado el Señor, por medio del profeta, diciendo:
 23aHe aquí, una bvirgen concebirá y dará a luz un hijo,
y llamarán su nombre cEmanuel,
que interpretado es: Dios con nosotros.

 24Y cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y la recibió como esposa.
 25Pero no la conoció hasta que ella dio a luz a su ahijo primogénito, y llamó su nombre Jesús.







Capítulo 2

 

Los magos son guiados hacia Jesús por una estrella — José lleva al niño a Egipto — Herodes manda matar a los niños de Belén — Jesús es llevado a Nazaret.
 1Y cuando Jesús nació en aBelén de Judea en los días del rey Herodes, he aquí, unos magos vinieron del oriente a bJerusalén, a 
 2diciendo: ¿aDónde está el bRey de los judíos que ha nacido? Porque su cestrella hemos visto en el oriente y venimos a dadorarle.
 3Y al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
 4Y, habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y a los aescribas del pueblo, bles preguntó cdónde había de nacer el Cristo.  
 5Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:
  6 Y tú, aBelén, de tierra de Judá,
no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
porque de ti saldrá un bguiador,
que capacentará a mi pueblo Israel.
 7Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo en que había aparecido la estrella;
 8y enviándolos a Belén, dijo: Id allá, y preguntad con diligencia acerca del niño y, cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
 9Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. 
 10Y cuando vieron la estrella, se regocijaron con gran gozo.
 11Y cuando entraron en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, e incienso y mirra.
 12Pero avisados por revelación, en asueños, que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
 13Y cuando hubieron partido, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños a José, diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y quédate allá hasta que yo te lo diga, porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. 
 14Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto;
 15y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que el Señor declaró por medio del profeta, cuando dijo: De aEgipto llamé a mi Hijo.
 16Herodes entonces, cuando se vio aburlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había averiguado de los magos.
 17Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo:
  18
Voz fue oída en aRamá,
grande lamentación, lloro y gemido;
Raquel que llora por sus hijos,
y no quiso ser consolada, porque perecieron.
 19Pero cuando hubo muerto Herodes, he aquí, un ángel del Señor se le apareció en asueños a José en Egipto,
 20diciendo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel, que ya han muerto los que procuraban la muerte del niño. 
 
 21Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y se fue a la tierra de Israel.

 22Pero cuando oyó que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes, su padre, temió ir allá; y advertido por revelación, en sueños, se fue a la región de Galilea.

 23Y vino y habitó en la ciudad que se llama aNazaret, para que se cumpliese lo que fue bdicho por medio de los profetas, que había de ser llamado cnazareno.


Nota: CCB= Como lo Cuenta la Biblia
          CCLDM= Como lo cuenta El libro de Mormon

sábado, 6 de noviembre de 2010

Amistad - Modelo del Salvador


"Uno de los grandes tributos que puede rendir el Salvador es el de llamarnos "amigos". Sabemos que ama con un amor perfecto a todos los hijos de Su Padre Celestial, pero Él reserva este título especial a aquéllos que han sido fieles en su servicio a Él. Llegamos a ser Sus amigos cuando servimos a los demás en Su lugar. Él es el ejemplo perfecto del tipo de amigo en el que debemos convertirnos. Desea únicamente lo mejor para los hijos de Su Padre Celestial. Su felicidad es la de ellos y siente la tristeza de ellos como si fuera la Suya propia, ya que ha pagado el precio de todos sus pecados, tomado sobre Sí todas sus enfermedades, soportado todas sus tribulaciones y experimentado todos sus anhelos. Sus propósitos son puros. No busca ningún reconocimiento para Sí mismo, sino otorgar toda la gloria a Su Padre Celestial. El amigo perfecto, Jesucristo, es completamente generoso al ofrecer la felicidad a otras personas."
(Pte. Henry B. Eyring, Liahona julio 2010, pág. 5)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Decisiones - Su Perspectiva



"El motivo por el que vinimos a la tierra es precisamente obtener la vida eterna. La vida eterna es nuestra meta, y significa poder vivir en la presencia de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo, con nuestra familia, por toda la eternidad. Cada vez que tomemos una decisión, debemos sopesar el efecto final que ésta pueda tener en nuestra meta de obtener la vida eterna. Y por eso es que debemos estudiar y orar. Si tenemos el plan eterno como una meta, podremos tomar decisiones eternas. Sin embargo, no nos será posible tomar las decisiones correctas si sólo nos basamos en nuestra propia deducción intelectual y en el análisis de los hechos de acuerdo con nuestro entendimiento; la oración y el estudio deben emplearse juntos para edificar el conocimiento y la sabiduría."
(Elder Robert D. Hales, Liahona enero 1989, pág.11)

Obra Misional - Un mandato


Fidelidad
"Ahora bien, ¿qué será del futuro?, ¿qué sucederá en los años que están por delante? Se ve prometedor. La gente está empezando a vernos por lo que somos y por los valores que profesamos. Si avanzamos sin perder la visión de nuestra meta, sin hablar mal de nadie, viviendo los grandes principios que sabemos que son verdaderos, la causa del Evangelio avanzará en majestad y poder para llenar la tierra. Se abrirán las puertas que hoy están cerradas para la prédica del Evangelio. El Todopoderoso, si es necesario, hará estremecer a las naciones para humillarlas y hacerlas escuchar a los siervos del Dios viviente. Lo que sea necesario se llevará a cabo. Los grandes desafíos que enfrentamos y la clave del éxito de la obra será la fe de todos los que se llamen a sí mismos Santos de los Últimos Días. Nuestras normas son claras e inequívocas; no es necesario que les pongamos peros; no es preciso que las analicemos por la razón. Están establecidas en el Decálogo escrito por el dedo del Señor en el Monte Sinaí; se encuentran en el Sermón del Monte en las palabras del Señor mismo; las encontramos en otras partes de Sus enseñanzas y se encuentran claramente establecidas en las palabras de las revelaciones modernas. Desde el principio nos han servido como nuestro código de conducta, y deben seguir haciéndolo. El futuro será esencialmente igual al pasado, sólo que más brillante y mucho más grande. Debemos seguir tratando de llegar a todo el mundo, enseñando el Evangelio en el hogar y en el extranjero. Un mandato divino descansa pesadamente sobre nuestros hombros; no podemos escapar de él; no podemos evitarlo."
(Pte. Gordon B. Hinckley, Liahona enero 1998, pág. 80)

Integridad - Necesidad de ejemplos


"La supervivencia de una sociedad libre depende en alto grado de la divinamente inspirada tabla de valores y de la conducta moral establecida por los padres de la patria. La gente debe tener confianza en sus instituciones y en sus líderes. Grande es la necesidad actual de líderes que ejemplifiquen la verdad, la honradez y la decencia, tanto en los cargos públicos como en la vida privada. La honradez no sólo es el mejor plan de acción, sino ¡el único! Alguien dijo: "Hemos relegado la Regla de Oro a la memoria. Releguémosla ahora a la vida". La enseñanza de nuestro Salvador: "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Mateo7:12), debe constituir la base de todas las relaciones humanas. Ahora es el momento de rededicar nuestra vida a los ideales y a los valores eternos, a hacer los cambios que sea preciso hacer en nuestra propia vida y conducta para conformarlas a las enseñanzas de nuestro Salvador."
(Elder David B. Haight, Liahona enero 1988, pág. 14)

Inspiración - En todo momento y lugar

"No tenemos por qué estar en lo alto de una montaña ni en una arboleda sagrada para que Dios esté con nosotros. El está "allí", aun en las manifestaciones más sencillas de su presencia. La conciencia permite que el Señor esté presente, ya sea en las advertencias tempranas o en las finales, al darnos una súbita comprensión o un resquemor en la memoria, salvándonos del mal o inspirándonos a hacer lo bueno. Además, puede advertirnos que cuando insistimos en la revancha sólo caemos más bajo, o que no hundamos demasiado los pies en la mullida alfombra de lo mortal, que es peligrosamente fugaz. De mil maneras la Deidad siempre estará presente, como testificó Enoc, aun en nuestros padecimientos. La paz que Jesús prometió es una forma especial de calma en medio de la agitación. Aun cuando todo esté "en conmoción", sus discípulos permanecerán."
(Elder Neal A. Maxwell, Liahona enero 1988, pág. 31)

domingo, 31 de octubre de 2010

Templos - Relaciones eternas


"Cuando un hombre y una mujer se casan en la Casa del Señor, son unidos no sólo por el tiempo que dure su vida mortal, sino por toda la eternidad. Están ligados no sólo por la autoridad de la ley del país que los une hasta la muerte, sino también por el eterno sacerdocio de Dios que ata en los cielos lo que se ata en la tierra. Los cónyuges que se hayan casado de esa manera cuentan con la seguridad que da la revelación divina de que el vínculo que los une el uno al otro y a sus hijos no terminará con la muerte, sino que continuará por la eternidad, siempre que vivan dignos de tal bendición. ¿Ha habido algún hombre que verdaderamente amó a una mujer, o una mujer que verdaderamente amó a un hombre, que no oró para que su relación continuara más allá de la tumba? ¿Ha habido padres que al enterrar a un hijo no hayan anhelado recibir la seguridad de que éste volvería a pertenecerles en el más allá? ¿Puede alguien que crea en la vida eterna, dudar de que Dios concedería a Sus hijos e hijas el atributo más preciado de esta vida, que es el amor que halla su expresión más viva en las relaciones familiares? No. La razón exige que esas relaciones familiares continúen después de la muerte. El corazón humano las anhela y el Dios de los cielos ha revelado la manera de lograrlo. Las ordenanzas sagradas de la Casa del Señor proporcionan ese medio."
(Pte. Gordon B. Hinckley, Liahona octubre 2010, pág. 24)

LDS Newsroom RSS Feed Results for Latest News

Tienes un talento?

The Vineyard Logo